jueves, 6 de noviembre de 2008

Vamos conchetumare!!

Era el año 2004. Ensayábamos en una sala en el sector de plaza Brasil y preparábamos nuevos temas, cuando un día nos vimos estancados de ideas. En ese instante el trío que habíamos grabado “Bombas de Democracia” (Nico, Poli, Guillo), concluimos que nos faltaba algo: así que decidimos invitar a Shaggy al grupo, para que se hiciera cargo de la guitarra principal. Amigo hace años de la banda, hace tiempo nos estaba insinuando que quería tocar con nosotros, así que no hizo falta insistirle. Caracterizado por un carisma y una animosidad que revitaliza a cualquiera, lo pusimos a aprender las canciones y no bastó mucho tiempo para que estuviera inventando arreglos como enajenado.

En ese momento ya teníamos un par de temas nuevos (“El Papa”, por ejemplo), pero la sala de ensayo donde estábamos cesaba sus funciones como tal, así que teníamos que buscar nueva casa. Eso nos llevó al Estudio AMD, donde hicimos muy buenas migas con su dueño Alejandro. Él estaba recién estrenando el estudio, y desde ahí fue nuestro lugar habitual, y él nuestro gurú musical y soporte técnico. Porque si hay un grupo que no sabe donde prender un amplificador, esos somos nosotros.

Mucha gente no sabe que para que una banda suene decentemente cuando toca en vivo, debe gastar horas de ensayo en una sala, y esto –además de tiempo- cuesta mucho dinero. Por eso es bastante desmotivante cuando al momento de tocar en vivo, hay gente que reclama por los precios de las entradas, o exige a los grupos que toquen gratis. Al final todo se paga (local, amplificación, publicidad, bebida, etc) pero para quienes hacen la música nunca alcanza. Bueno, harina de otro costal.

Ya estábamos de nuevo haciendo temas, esta vez como cuarteto, cuando por razones internas Nico deja la banda. Aquello fue un golpe duro, sobre todo considerando que era el batero que había grabado todos los discos, y un amigo con el cual tocábamos hace años. En ese momento Nico era el más antiguo del grupo, y nuevamente nos veíamos en el problema de re-aprender todos los temas con un integrante nuevo. Luego de probar un par de opciones, Víctor quedó como el encargado de las baquetas.

Dotado de una técnica exquisita en el aporreo de los tarros, dudamos en un instante porque nos dejaba chicos al resto de la banda. Pero el tipo tenía ánimo de echarle paelante, así que no había mucho más que pensar. En algunas semanas ya había aprendido decenas de temas, y nuevamente a tocar en vivo y componer.

Fue con esta formación (Víctor, Poli, Shaggy, Guillo) que empieza a tomar forma lo que más adelante sería “Vamos conchetumare!!”. Comenzamos a mezclar el tocar en vivo con el hacer las canciones del nuevo disco, no sin contar con un nuevo escollo: Shaggy se ausentaría unos meses del país. Teníamos ya más de 10 temas nuevos compuestos, y el ritmo de ensayo ya nos daba una solidez que hace tiempo no teníamos.

Como estaríamos nuevamente como trío por un tiempo, para no olvidarnos de los arreglos de los temas nuevos decidimos grabar una maqueta, para además escuchar con calma cómo iban las canciones. No teníamos mucho dinero pero la maqueta quedó bastante bien. Grabamos unas 12 canciones, y extrajimos de ahí el tema “Punk”, que sería el adelanto del disco. Queríamos que el disco nuevo sonara increíble, y nos tomamos las cosas con el mayor profesionalismo y calma posible. Este debía ser el mejor disco de Punkora, así que una maqueta era buena opción para saber como iba la cosa.

Pasaron los meses y Shaggy volvía a la banda. Previa celebración, ya estábamos nuevamente ensayando. Fueron horas y horas en la sala, darle duro a los temas nuevos, casi al punto de llegar a odiar los mismos. Hubo un tema que quedó fuera del disco, que nos dejaba satisfechos en cuanto a música, pero que nunca logramos ponernos de acuerdo con la letra. En fin, pasará a la historia como el tema de Punkora que ha tenido más letras (hasta el momento unas cuatro). Quizás alguna vez lo grabemos.

En total ya teníamos 15 canciones nuevas listas para entrar al estudio, que hasta el momento no sabíamos cuál sería. Sabíamos de la existencia del que era considerado el mejor estudio de Chile (Triana), en donde trabaja el que –según la gente que nos guiaba con este tema- era el mejor sonidista de Chile, Gonzalo González. Como queríamos que el disco sonara mejor que Metallica, y aleonado con una actitud 100% choriza, Víctor va un día a Triana, y le dice a González algo así como “hola, somos Punkora, queremos grabar contigo, y tenemos esta cantidad de dinero. Tómalo o déjalo”.

Sorprendentemente lo que podría haber significado una expulsada o una risotada, se convirtió en un “me gusta tu estilo, hagámoslo”. Desgraciadamente factores ajenos a la banda (compromisos del sonidista, disponibilidad del estudio, subidas de precio, etc) nos hicieron abandonar la idea de grabar en Triana. A seguir cotizando estudios, y casi todos nos daban presupuestos sobre los $700.000. Queríamos que el disco sonara de puta madre, pero no contábamos con el dinero que nos pedían, así que apostamos con lo que teníamos más cercano, y que quizás fue la mejor opción desde el comienzo; grabar en el estudio que había sido testigo de todo el proceso de creación: AMD.

Hablamos con Alejandro, quien nos hizo un presupuesto bastante más razonable, y comenzamos a inventar formas de juntar el dinero. Vaciamos nuestros bolsillos y organizamos desde una fiesta hasta venta de cosas varias, todo para juntar una parte de lo que necesitábamos. Hablamos además con todos los sellos independientes que conocíamos, y nos encontramos con la desagradable realidad que la mayoría ya no existía, o que no tenían forma de ayudarnos. A diferencia de lo ocurrido en el disco anterior, esta vez contábamos con muy poca gente con posibilidad de coeditar, posiblemente por la arremetida del mp3, que tiene al CD pendiendo de un hilo como formato. Pero somos porfiados y nostálgicos, y si trabajamos 4 años para lanzar un disco, queremos que salga editado en un formato físico, no en un frío archivo de computador. Después de todo queríamos sentir el olor siempre agradable del papel de la imprenta, y acariciar con las manos nuestro trabajo.

Grabar el disco fue como cada vez que grabamos un disco; peleando unos con otros, capeando el calor como fuese, con largas, intensas, y a veces tediosas horas de grabación y discusión. Alejandro había adoptado la tarea de productor musical, lo que fue un gran aporte en el resultado final, pero también significó muchas peleas y asperezas. No es fácil la convivencia entre 5 personas cuando estás grabando el disco con el que pretendes jugarte la vida.

Las horas de grabación no fueron tantas como lo que nos demoramos en mezclar, que fue realmente el gran parto. Debemos haber ido al menos un millón de veces al estudio, y ya no era el calor del verano el que acompañaba nuestras tardes, sino que era el frío invierno y la lluvia el panorama. Claramente había pasado bastante tiempo, y el disco tenía mucho tiempo aún para salir del horno.

Como siempre hicimos unas 8 pre-mezclas antes de tener la definitiva, que por supuesto contó con una merecida celebración. Era el turno de masterizar a nuestro hijo, tarea que quedaría a cargo de Gonzalo González, en el estudio Triana. El tipo contaba con una infraestructura monstruosa, y cuando subía el volumen de los parlantes con nuestro disco listo, nos sentíamos dioses. Los pelos de punta confirmaban que el resultado era lo que queríamos.

Luego de meses de trabajo, ya estábamos listos para mandar a fabricar. Tuvimos varias reuniones para bautizar el trabajo, y pasamos por nombres de lo más variados, hasta llegar a “Vamos conchetumare!!”, expresión que Poli había gritado como coro en una canción, cosa que salió espontáneamente. Al momento de grabar ese grito, entre risas dijimos “así se tiene que llamar el disco!” Finalmente fue así.

Por supuesto nos dimos vuelta por un sinfín de portadas, hasta llegar a una foto que nos habíamos sacado en Antofagasta, apoyados cual grupo heavy metal sobre una pared del pub “Killer”, nombre que por supuesto se veía en la foto original. Es bastante típico que cuando te das muchas vueltas en una idea, finalmente vuelves al comienzo. Pues bien, ya estábamos con la portada en proceso, y apurados por la fecha de la tocata de lanzamiento.

Nuevamente horas de trabajo frente a un computador, para hacer la portada más posera de la historia de la banda, y homenajeando a las clásicas portadas de rock.

La elección del nombre del disco, y de su portada, correspondía al concepto que habíamos conversado tantas veces mientras elaborábamos el disco. El seguir adelante luego de tantos años, a pesar de tantos problemas y cambios de integrantes, de tantos sinsabores y aciertos. Hacer un disco que representara el momento de madurez que estábamos viviendo, y hacerlo de un modo muy personal. Aquello gatilló en un disco que para nosotros representa algo muy interno. Por lo mismo contiene canciones que son una especie de revisión del punk y del rock, como “Punk” y “Un poco de rock”.

Nuestro amigo Carlos Zárate –de la productora independiente Post-Morten- había asumido el rol de registrar en video todo lo que pudiese, y nos planteó la idea de grabar un videoclip promocional. Luego de conversar por mucho rato sobre la canción que escogeríamos, llegamos a la conclusión que “Enfermos” era la indicada, y luego de conseguir la cámara y todos los equipos necesarios (gracias por la gestión compa!!), ya estábamos encerrados en un viejo departamento por un fin de semana completo, donde trabajamos duro toda la banda, acompañados de amigos que hicieron posible lo que sería un trabajo que nos dejó más que conformes. Mención honrosa para el actor Marco Glez, quien participó con la mejor disposición y profesionalismo. Luego de meses de edición, el video ya estaba en Internet –con excelentes comentarios-, promocionando un disco que estaba por salir.

Luego de conseguir como fuera el dinero para hacerlo, luego de miles de horas de trabajo, y superado cada escollo que la vida nos pusiera por delante, el disco salía de fábrica justo un día antes de la tocata de lanzamiento. El tenerlo ahora en nuestras manos, y poder ponerlo en la radio, es para nosotros un premio a 4 años de trabajo. Es una demostración de que podemos hacer las cosas bien, y esperamos que sea un legado para la historia del punk rock, que a fin de cuentas es la música que tanto amamos, y que justifica cada día el trasladarnos a la sala de ensayo a sudar como cerdos y reventar nuestros oídos con lo que más nos gusta hacer.

Luego de 9 años -casi 10-, Punkora sigue en pie, sin ningún ánimo de detenernos, y con las ganas siempre válidas y honestas de gritar vamos conchetumare!! Cada vez que subimos a algún escenario.

Salud y punk rock!!
Guillo Punkora, noviembre 2008

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Puta que escribe lindo Guillo wn! realmente emocionante el trabajo que hace Punkora! Uds son una de esas pocas bandas que da gusto escucharlos y compartir en vivo. Porque no se creen rockstar ni nada por el estilo, son personas como uno que se saca la cresta por salir adelante. Los felicito!!! el disco está espectacular y puta cualqueir cosa yo igual trataré de apoyarlos en lo que sea. Ya ofrecí mi ayuda para si algún día quieren hacer una nueva página (ya sea en flash o dreamweaver) obviamente sin costo. Porque puta que hay tener huevos para salir adelante como banda cabros!

abrazos a todos y sigan adelante!

AGUANTE PUNKORA LOCOOO!!

Anónimo dijo...

LE PONE COLOR EL PERRO CULIAO

Anónimo dijo...

aguante mierda!!!

y los charlatanes de siempre que les gusta criticar a quienes no piensan igual, no dicen las mismas palabras que ellos ni hacen las mismas cosas y les gusta andar gritando a los 4 vientos lo "pulentos" que son ... ya saben, ESTÁN DEMÁS, destruye al ke te kiere destruir NO AL TUS HERMANOS NI COMPAÑEROS ... eso también es facismo


shAggy